Dejar un legado que sobreviva después de la muerte

“Las obras de los hombres y sus huesos, son los únicos vestigios de su breve devenir” reza la canción Primera estrella de la tarde de Fernando Delgadillo.

 

Nuestro paso por el mundo es temporal. Los seres humanos no somos sino hojas al viento que vuelan por el mundo. Estamos aquí un día, y al siguiente ya nos hemos ido. Nadie sabe cuanto vamos a vivir, no podemos escoger cuanto queremos vivir, pero podemos escoger que tan bien queremos vivir. Es decir, vivir una vida que tenga sentido y que sea un ejemplo y una inspiración para otros.

 

En febrero de 1676 Isaac Newton escribió una carta a Robert Hooke donde le dice “Si he visto más lejos es porque estoy sentado sobre los hombros de gigantes”.

 

¿Cómo vivir?

 

Vivamos de tal manera que nuestra vida pueda servir a los que vienen detrás de nosotros, iluminando un camino que les permita avanzar en sus vidas más rápido que si tuvieran que iluminar su camino ellos mismos.

 

Tal vez dejar un legado como el de Isaac Newton cuando escribió su obra cumbre Philosophiæ Naturalis Principia Mathematica sería difícil. Pero todos podemos impactar positivamente la vida de los que nos rodean. De nuestros hijos, nuestra familia, nuestros compañeros de trabajo, en nuestra comunidad.

 

¿Cómo dejar en la tierra un pedazo de nosotros?

 

Particularmente nuestros hijos aprenderán y vivirán los valores que les enseñen sus padres. Si sus padres son honestos, es muy probable que los hijos sean honestos. Si sus padres se esfuerzan en superarse, es muy probable que los hijos luchen por superarse ellos también. Si sus papás son bondadosos, es probable que los hijos también lo sean. Prediquen con el ejemplo.

 

Nuestro tiempo en este mundo es limitado. Debemos aprovechar cada día para darle valor a nuestras vidas. La bendición de estar vivos aquí y ahora es un privilegio que no todos tienen. Aprovechemos nuestra vida, dándole un sentido y viviendo una vida de la que nos sintamos orgullosos y plenos.