La resiliencia y la pérdida de un ser querido

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La resiliencia es la capacidad para adaptarnos positivamente a situaciones adversas. Esta capacidad que tenemos los seres humanos es fundamental cuando afrontamos la pérdida de un ser querido.

Cada pérdida es diferente: la cercanía que tuvimos con el ser querido, el tipo de relación, las circunstancias de cómo se presentó el fallecimiento que pudo ser sorpresiva, como un accidente o después de una enfermedad terminal prolongada. Estos y otros factores influirán en nuestra forma de reaccionar ante su partida, aunque la resiliencia también juega un papel importante.

En su libro El hombre en busca del sentido, Víctor Frankl el famoso neurólogo y psiquiatra austriaco que sobrevivió a los campos de concentración, después de vivir el horror de la guerra, el hambre, la humillación y de ver fallecer a sus padres y su esposa a manos de los nazis, nos explica que nuestra libertad última que tenemos los seres humanos y que nadie, ni ninguna circunstancia nos puede quitar, es la libertad de elegir como reaccionar ante la adversidad.

 

La resiliencia no es una cualidad absoluta que tenemos -o no- los seres humanos. Podemos aprender a impulsarla.

Dennis Charney, Investigador de la Resiliencia y decano de la Facultad de Medicina Icahn del Hospital Monte Sinaí, Nueva York y coautor del libro Resiliencia: La ciencia de dominar los retos más grandes de la vida menciona: “Es bueno estar preparado de antemano, pero una vez impactado por un trauma, no es demasiado tarde para cultivar la capacidad de salir delante de manera resiliente”

 

Algunas herramientas que nos pueden ayudar a enfrentar una perdida con resiliencia son las siguientes:

  • El apoyo social: Estar rodeado de familiares y amigos que nos infundan optimismo, nos puede ayudar a enfrentar la situación desde un enfoque diferente.
  • Identificar que tenemos la capacidad y la libertad de reaccionar ante la adversidad de formas distintas.
  • Tener un propósito en la vida: Enfrentar la adversidad es mucho más fácil, si tenemos algo por que luchar.
  • Creer que se puede aprender de las experiencias positivas y también de las negativas. ¿Qué podemos aprender de la pérdida de un ser querido? Quizás pudimos hacer las cosas mejor con esa persona, no cometamos el mismo error con aquellos que aún están con nosotros.